Lo que sabían las ranas de Beas
La hermana Catalina —¡Padre!, ¿por qué cuando yo salgo a la huerta y me sienten las ranas escapan enseguida y se ocultan en el fondo del estanque? —Pues, ¡hija!, porque ese es el lugar y centro donde tienen seguridad, responde fray Juan. —¡Ah!, claro; pero yo no quiero hacerles ningún daño. Y el confesor añade: —Así, así ha de hacer, hermana Catalina: huir de las criaturas que la puedan perjudicar, y zambullirse en su hondo y centro que es Dios, escondiéndose, refugiándose en Él.