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Hay poemas que se entienden mejor si uno mira primero el lugar donde nacieron. Y este de San Juan de la Cruz, “Que bien sé yo la fonte”, nació en la cárcel de Toledo, en aquella estrechez donde el Maestro de la fe estuvo encerrado, humillado, maltratado y, sobre todo, privado de lo que para él era más que el pan de cada día: la Santa Misa….
San Juan de la Cruz en el Cántico Espiritual, cuando el alma ya va entrando en los secretos del amor divino, pone esta estrofa donde soplan dos vientos: Detente, cierzo muerto; ven, austro, que recuerdas los amores, aspira por mi huerto, y corran sus olores, y pacerá el Amado entre las flores. Aquí está casi todo: el alma, el viento seco, el viento fecundo, las flores, los olores, el Amado. Y en medio de todo, una súplica: “Aspira por mi huerto….
Entrando en el mes de María, conviene mirarla desde ese punto alto donde San Juan de la Cruz sitúa toda la vida espiritual: el “solo ejercicio”, que es amar a Dios. Porque todo lo demás —aun lo más elevado— no es sino despliegue de ese acto único. Y ese amor, cuando es verdadero, se deja ver principalmente en dos cosas: la oración y el sacrificio…
La fe viene a trastocar ese modo de vivir. Nos pone delante de un orden que no manejamos, de un Dios que supera toda medida…. San Juan de la Cruz: “La fe es oscura noche para el alma… y el alma ha de estar a oscuras de su luz para que de la fe se deje guiar” (2 S 4,1 ). Dios supera todo. Y nosotros no estamos acostumbrados a eso…
… En ese breve billete, dirigido a una monja —y, a través de ella, también a nosotros sus lectores—, San Juan escribe: “Tenga fortaleza en el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de la pasión de Cristo”… Porque uno puede admirar la Pasión, meditarla, incluso compadecerla, y sin embargo no ser amigo. La amistad siempre implica algo más hondo: frecuencia, confianza….
Tengo para mí —y no sin fundamento— que los llamados “no negociables”, tal como los establecieron los padres más grandes junto al querido Padre Buela, no son piezas aisladas, sino miembros vivos de un mismo organismo. Se tocan, se implican, se sostienen mutuamente. Cuando uno crece, todos crecen; cuando uno se debilita, todos se resienten. Porque no son añadidos…