El mejor bien para los de casa

Aquí quiero recordar otro episodio, menos conocido, pero muy elocuente. Fue cuando San Juan de la Cruz, en su camino de regreso desde Valladolid hacia Granada, se detuvo en Segovia y llamó a un joven novicio para darle unas palabras de despedida. Se trataba de Alonso de la Madre de Dios, hermano de sangre de fray Fernando de Santa María, un carmelita que en ese momento estaba en Génova y a quien el Santo amaba profundamente…