El pan que hizo llorar a san Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz no escribió un diario como san Ignacio ni fue dejando constancia de los movimientos de su alma o de las veces que lloraba. Pero más de una vez quienes lo trataron lo vieron romper en llanto, y así lo declararon después en los procesos: «Comenzó a enternecerse, que se hinchó todo de lágrimas sin poderse defender». Una de esas lágrimas es la que ahora queremos recordar…