El camino de los santos no pasa por las nubes

Quizás le haya pasado a alguno. Lee a Santa Teresa o a San Juan de la Cruz, y en lugar de encenderse, se enfría. Dice: “Eso no es para mí. Esos son santos de otro tiempo. Eso de unirse a Dios es para almas privilegiadas, no para un pobre cristiano como yo”. Y así se va convenciendo de que la santidad es una rareza, y no el plan normal de Dios para todos los bautizados.