No tienen vino… y al pie de la Cruz
Entrando en el mes de María, conviene mirarla desde ese punto alto donde San Juan de la Cruz sitúa toda la vida espiritual: el “solo ejercicio”, que es amar a Dios. Porque todo lo demás —aun lo más elevado— no es sino despliegue de ese acto único. Y ese amor, cuando es verdadero, se deja ver principalmente en dos cosas: la oración y el sacrificio…