La fuente escondida en el Pan vivo
Hay poemas que se entienden mejor si uno mira primero el lugar donde nacieron. Y este de San Juan de la Cruz, “Que bien sé yo la fonte”, nació en la cárcel de Toledo, en aquella estrechez donde el Maestro de la fe estuvo encerrado, humillado, maltratado y, sobre todo, privado de lo que para él era más que el pan de cada día: la Santa Misa….