El camino de los santos no pasa por las nubes
Quizás le haya pasado a alguno. Lee a Santa Teresa o a San Juan de la Cruz, y en lugar de encenderse, se enfría. Dice: “Eso no es para mí. Esos son santos de otro tiempo. Eso de unirse a Dios es para almas privilegiadas, no para un pobre cristiano como yo”. Y así se va convenciendo de que la santidad es una rareza, y no el plan normal de Dios para todos los bautizados.
El arte de pasar adelante
Cuando el joven Karol Wojtyła, obrero y actor clandestino en la Polonia ocupada, se topó con las obras de San Juan de la Cruz, algo cambió para siempre. No fue un encuentro académico, sino vital. Aquel muchacho de Wadowice, que rezaba en los escombros y trabajaba en la cantera, encontró en el Místico del Carmelo una brújula para navegar la noche del espíritu. Y fue un laico, Jan Tyranowski —un sastre con alma de santo— quien le abrió el libro y el camino…
Lo que sabían las ranas de Beas
La hermana Catalina —¡Padre!, ¿por qué cuando yo salgo a la huerta y me sienten las ranas escapan enseguida y se ocultan en el fondo del estanque? —Pues, ¡hija!, porque ese es el lugar y centro donde tienen seguridad, responde fray Juan. —¡Ah!, claro; pero yo no quiero hacerles ningún daño. Y el confesor añade: —Así, así ha de hacer, hermana Catalina: huir de las criaturas que la puedan perjudicar, y zambullirse en su hondo y centro que es Dios, escondiéndose, refugiándose en Él.
Guardar mejor las cosas del Instituto
Entre los escritos breves del Santo de Fontiveros, aparecen —casi como un apéndice después de las Cautelas— unas tres páginas. Son los Cuatro avisos que redactó, no de motu proprio, sino porque un fraile carmelita descalzo se los pidió. Hoy conservamos apenas cinco copias que descienden de dos manuscritos…
¿Por qué no tengo buena oración?

Al parecer está todo muy claro, el por qué nos lo da el Santo en el Prólogo a su Subida del Monte Carmelo: «Es lástima ver muchas almas, a quien Dios da talento y favor para pasar adelante…, quedarse en un bajo modo de trato con Dios, por no querer o no saber, o no las encaminar y enseñar a desasirse de aquellos principios.»…