Un dicho sanjuanista mal citado

Es una gracia que las palabras de los santos se hagan populares y pasen de boca en boca. Una frase breve, aprendida de memoria, puede sostener a un alma en momentos difíciles. Pero precisamente por eso hay que cuidarlas: lo que se ama, se guarda bien. Algo así ha sucedido con uno de los dichos más conocidos de san Juan de la Cruz. Todos lo hemos oído muchas veces así…

La tos de San Juan de la Cruz

El P. José Vicente recoge una anécdota de San Juan de la Cruz tomada de uno de los testigos del proceso de beatificación del Santo. Es un testimonio breve, pero muy bueno: «Cuando salía de la celda, y por donde iba, iba siempre tosiendo…

La fuente escondida en el Pan vivo

Hay poemas que se entienden mejor si uno mira primero el lugar donde nacieron. Y este de San Juan de la Cruz, “Que bien sé yo la fonte”, nació en la cárcel de Toledo, en aquella estrechez donde el Maestro de la fe estuvo encerrado, humillado, maltratado y, sobre todo, privado de lo que para él era más que el pan de cada día: la Santa Misa….

Desposarse con el Viento

San Juan de la Cruz en el Cántico Espiritual, cuando el alma ya va entrando en los secretos del amor divino, pone esta estrofa donde soplan dos vientos: Detente, cierzo muerto; ven, austro, que recuerdas los amores, aspira por mi huerto, y corran sus olores, y pacerá el Amado entre las flores. Aquí está casi todo: el alma, el viento seco, el viento fecundo, las flores, los olores, el Amado. Y en medio de todo, una súplica: “Aspira por mi huerto….

No tienen vino… y al pie de la Cruz

Entrando en el mes de María, conviene mirarla desde ese punto alto donde San Juan de la Cruz sitúa toda la vida espiritual: el “solo ejercicio”, que es amar a Dios. Porque todo lo demás —aun lo más elevado— no es sino despliegue de ese acto único. Y ese amor, cuando es verdadero, se deja ver principalmente en dos cosas: la oración y el sacrificio…

Vivir de la fe: pasar al modo de Dios

La fe viene a trastocar ese modo de vivir. Nos pone delante de un orden que no manejamos, de un Dios que supera toda medida…. San Juan de la Cruz: “La fe es oscura noche para el alma… y el alma ha de estar a oscuras de su luz para que de la fe se deje guiar” (2 S 4,1 ). Dios supera todo. Y nosotros no estamos acostumbrados a eso…

Sea amiga de la pasión de Cristo

… En ese breve billete, dirigido a una monja —y, a través de ella, también a nosotros sus lectores—, San Juan escribe: “Tenga fortaleza en el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de la pasión de Cristo”… Porque uno puede admirar la Pasión, meditarla, incluso compadecerla, y sin embargo no ser amigo. La amistad siempre implica algo más hondo: frecuencia, confianza….

San Juan de la Cruz y nosotros

Tengo para mí —y no sin fundamento— que los llamados “no negociables”, tal como los establecieron los padres más grandes junto al querido Padre Buela, no son piezas aisladas, sino miembros vivos de un mismo organismo. Se tocan, se implican, se sostienen mutuamente. Cuando uno crece, todos crecen; cuando uno se debilita, todos se resienten. Porque no son añadidos…

Por qué no avanzamos: una respuesta de San Juan de la Cruz

Muchas veces —quizá en los días de retiro, preparando una dirección espiritual, o simplemente en la oración silenciosa— nos asalta una pregunta desconcertante: ¿cómo puede ser que no cambie?, ¿por qué no logro crecer en esta virtud, cumplir aquel propósito, vencer esta actitud que tanto me pesa? No es que no lo vea. Veo su fealdad, o al contrario, la belleza del bien al que Dios me llama. Y, sin embargo, pasa el tiempo… y sigo igual…

El muerto que falta

El Maestro de la fe tenía una afinidad singular con el Apóstol de las gentes. Lo llama “siervo” de Cristo (CB 1, 7); lo nombra “mi apóstol” por antonomasia (2S 22, 6); lo presenta “fuerte en el espíritu” (2S 24, 3), como tipo perfecto de cristiano (CB 1, 14; 12, 7; 22, 6), y llega a yuxtaponerlo en sus pruebas a la misma Virgen María (CB 20-21, 10). No se limita a repetir sus palabras…