Doctrina
«Santo Tomás de Aquino, Sol de la Teología, y san Juan de la Cruz, Águila de la Mística, cada uno con su aportación específica, se integran, se complementan y se iluminan mutuamente, de tal forma que indican y favorecen el desarrollo de la vida del alma hasta llegar al máximo grado de unión con Dios, cumbre de la auténtica espiritualidad cristiana» (p. Gustavo Nieto, IVE, El Sol y el Águila).
Es un interesante elenco de 1.606 escritos en torno a fray Juan de la Cruz y su obra con el cual se trata de informar y orientar. Los títulos bibliográficos de importancia van acompañados de una reseña sumaria de su contenido y de la correspondiente valoración general.
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Andrea Bersanetti, IVE
Como nos advierte el título, el artículo consta de tres partes: en la primera, se insiste en que la vida espiritual se debe considerar siempre en todo su conjunto como obra de Dios en el alma, ya que se funda en la gracia y es obra de ella, y por lo mismo completamente sobrenatural. Luego, al tratar sobre la perfección, se hace ver cómo esta consiste en la exclusión de imperfecciones habituales consentidas, posesión de las virtudes, principalmente la caridad en grado perfecto, y, por esto, en la unión del alma con Dios. Finaliza esquematizando al modo clásico la perfección en sus tres estados o etapas, donde el alma se va apartando de las imperfecciones y fortaleciéndose en la caridad y acercándose más a Dios, a saber: las etapas de los principiantes, de los aprovechados y de los perfectos.
P. Agustín María Prado, IVE
En este brevísimo escrito se nos cuenta cómo después de la devoción de las tres Personas Divinas y de los misterios de nuestra Redención, fue singularísima, tiernísima y la más antigua la que San Juan de la Cruz tuvo a la Virgen Nuestra Señora. Valiéndose de algunos testimonios, nos presenta el amor a la Inmaculada que recorre desde la niñez hasta el momento de la muerte del Santo. Y termina indicando: «cuan cuidadoso fué nuestro Sto. Padre en cumplir con esta obligación, para que le imitemos; pues no sólo debemos celebrar esta festividad por devoción, como las demás Religiones, sino también por obligación antiquísima, heredada de padres a hijos, por tantos siglos».
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Juan Manuel del Corazón de Jesús Rossi, IVE
La inhabitación de la Santísima Trinidad en el alma según san Juan de la Cruz
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Juan Manuel del Corazón de Jesús Rossi, IVE
El libro está bien estructurado, con sus introducciones respectivas antes de cotejar los puntos de concordancia de los Santos Doctores. La tesis planteada es muy bien defendida y no quedan dudas que san Juan de la Cruz es tomista.
Queda pendiente una obra mas profunda donde se muestre «qué función cumple el tomismo» en la obra sanjuanista, no solamente desde lo explícito de las citas e influencia textual, sino en su fuerza interna (sobre todo las ideas del ser, de la participación y de la libertad); es decir, que no sólo lo considere como la «fuente», sino que cierre la cuestión definiéndose si santo Tomás es el que informa la mente sanjuanista y, si esto es así, mostrar que no pierde nada la originalidad de san Juan de la Cruz.
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Juan Manuel del Corazón de Jesús Rossi, IVE
El presente artículo manifiesta cómo la obra de san Juan de la Cruz es obra de teología mística y, como tal, su fuente propia ha de ser la Revelación Divina. Explica que la exégesis histórica moderna aspira a conocer la Escritura de un modo distinto al medieval. Y terminará rematando por decir que en el uso que hace san Juan de la Cruz de la Escritura se muestra como un continuador de la exégesis medieval, donde predomina la tendencia alegorista y acomodaticia.
El cuerpo del artículo es una concatenación de citas de las obras del Místico Doctor donde se puede apreciar, por ejemplo, cómo los autores sagrados todos parecen haber pasado por los estados místicos, cómo la lectura de los pasajes es siempre a la luz de la ciencia mística y con la preocupación de encontrar en la misma medios de confirmar y exponer sus ideas.
Para san Juan de la Cruz la Escritura es un libro divino que venera con todo el afecto de su corazón cristiano, que lee y medita a la luz de las ilustraciones con que el Espíritu Santo le colma. Con esto ha prestado a las almas un servicio más grande que si nos hubiera dejado una obra exegética de mucha erudiciones y ciencia histórica.
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Gabriel María Prado, IVE
Haciendo un repaso de los escritos de la Santa y viendo los textos sanjuanistas que alega, y captando las luces y el alimento que dice haber encontrado en cada caso, llegamos a entender aquella expresión de ella misma: «¡Ah!, ¡cuántas luces he sacado de las Obras de nuestro padre san Juan de la Cruz!» (A 83r). Remata su argumentación diciendo que santa Teresa de Lisieux es la mejor discípula que ha tenido hasta ahora san Juan de la Cruz.
P. Andrea Bersanetti, IVE
P. Juan Manuel del Corazón de Jesús Rossi, IVE
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Gabriel María Prado, IVE
P. Gabriel María Prado, IVE