No tienen vino… y al pie de la Cruz

Entrando en el mes de María, conviene mirarla desde ese punto alto donde San Juan de la Cruz sitúa toda la vida espiritual: el “solo ejercicio”, que es amar a Dios. Porque todo lo demás —aun lo más elevado— no es sino despliegue de ese acto único. Y ese amor, cuando es verdadero, se deja ver principalmente en dos cosas: la oración y el sacrificio…

Vivir de la fe: pasar al modo de Dios

La fe viene a trastocar ese modo de vivir. Nos pone delante de un orden que no manejamos, de un Dios que supera toda medida…. San Juan de la Cruz: “La fe es oscura noche para el alma… y el alma ha de estar a oscuras de su luz para que de la fe se deje guiar” (2 S 4,1 ). Dios supera todo. Y nosotros no estamos acostumbrados a eso…

Sea amiga de la pasión de Cristo

… En ese breve billete, dirigido a una monja —y, a través de ella, también a nosotros sus lectores—, San Juan escribe: “Tenga fortaleza en el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de la pasión de Cristo”… Porque uno puede admirar la Pasión, meditarla, incluso compadecerla, y sin embargo no ser amigo. La amistad siempre implica algo más hondo: frecuencia, confianza….

San Juan de la Cruz y nosotros

Tengo para mí —y no sin fundamento— que los llamados “no negociables”, tal como los establecieron los padres más grandes junto al querido Padre Buela, no son piezas aisladas, sino miembros vivos de un mismo organismo. Se tocan, se implican, se sostienen mutuamente. Cuando uno crece, todos crecen; cuando uno se debilita, todos se resienten. Porque no son añadidos…

Por qué no avanzamos: una respuesta de San Juan de la Cruz

Muchas veces —quizá en los días de retiro, preparando una dirección espiritual, o simplemente en la oración silenciosa— nos asalta una pregunta desconcertante: ¿cómo puede ser que no cambie?, ¿por qué no logro crecer en esta virtud, cumplir aquel propósito, vencer esta actitud que tanto me pesa? No es que no lo vea. Veo su fealdad, o al contrario, la belleza del bien al que Dios me llama. Y, sin embargo, pasa el tiempo… y sigo igual…

El muerto que falta

El Maestro de la fe tenía una afinidad singular con el Apóstol de las gentes. Lo llama “siervo” de Cristo (CB 1, 7); lo nombra “mi apóstol” por antonomasia (2S 22, 6); lo presenta “fuerte en el espíritu” (2S 24, 3), como tipo perfecto de cristiano (CB 1, 14; 12, 7; 22, 6), y llega a yuxtaponerlo en sus pruebas a la misma Virgen María (CB 20-21, 10). No se limita a repetir sus palabras…

La vida religiosa según San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz escribió con total naturalidad lo mismo que vivía. Por eso la vida religiosa quedó inscrita entre los temas más frecuentes y más hondos de su enseñanza; mejor aún —como explicaba el padre José Vicente Rodríguez—, podría decirse que es el tema pleno de su doctrina, aunque no siempre aparezca nombrado como tal…

El mejor bien para los de casa

Aquí quiero recordar otro episodio, menos conocido, pero muy elocuente. Fue cuando San Juan de la Cruz, en su camino de regreso desde Valladolid hacia Granada, se detuvo en Segovia y llamó a un joven novicio para darle unas palabras de despedida. Se trataba de Alonso de la Madre de Dios, hermano de sangre de fray Fernando de Santa María, un carmelita que en ese momento estaba en Génova y a quien el Santo amaba profundamente…

Los soldados de Gedeón

De una carta de San Juan de la Cruz se ha salvado apenas un jirón. El papel está roto, las primeras líneas desaparecieron, y la firma se la comió el tiempo. Quedó sólo un fragmento —como un rescoldo que basta para encender fuego—, y Dios sabrá por qué quiso conservar precisamente eso. Dice el Santo a una Carmelita Descalza, en viaje de Granada a Madrid, en agosto de 1586:

La condescendencia del Pesebre

Contemplar el pesebre es contemplar la condescendencia en su forma más pura. Ahí está el Dios que se abaja hasta la nada, que se acomoda a nuestra pobreza, que se deja envolver por la carne y la noche. San Juan de la Cruz lo comprendió en Granada, cuando exclamó: “Mi dulce y tierno Jesús, si amores me han de matar, agora tienen lugar.”